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miércoles, 17 de diciembre de 2014

JUAN DE HERRERA

(Mobellán, España, 1530-Madrid, 1593) Arquitecto español. Figura típica del Renacimiento, se interesó por todas las ramas del saber y manifestó siempre un espíritu aventurero y un gran afán de novedades. Su Discurso sobre la figura cúbica revela, por ejemplo, sus notabilísimos conocimientos de geometría y matemáticas, y su participación en algunas de las campañas militares de Carlos I (en Alemania, Flandes e Italia) habla de su talante inquieto. 

En 1563 pasó a ser colaborador de Juan Bautista de Toledo en la construcción de El Escorial y, a la muerte de éste en 1567, le sucedió en la dirección de las obras. Sin duda este monasterio fue la gran realización de tan singular arquitecto, cuyo apellido ha dado nombre a un estilo, el herreriano, que siguieron destacados alarifes españoles, sobre todo en el siglo siguiente. 

Herrera modificó y amplió los planos primitivos e intervino decisivamente en la ornamentación interior de la iglesia y la traza de su fachada, así como en la concepción de la fachada del monasterio. En estas obras se encuentran las líneas maestras de su estilo, basado en la horizontalidad, la uniformidad compositiva y una absoluta sobriedad en la decoración, que se reduce al empleo ordenado de las formas constructivas y las líneas arquitectónicas. Antes de la finalización de El Escorial en 1584, intervino en algunos proyectos, por ejemplo la fachada sur del Alcázar de Toledo, pero su otra gran realización la comenzó en 1585; se trata de la catedral de Valladolid, obra de gran envergadura para la cual el arquitecto ideó una estructura de enorme complejidad pero que lamentablemente quedó inconclusa. La obra de Herrera supuso toda una novedad en el panorama arquitectónico del Renacimiento español, dominado por el decorativismo del plateresco y por las formas italianizantes. Con sus realizaciones, el artífice creó una arquitectura singular que ha dado imagen al reinado de Felipe II.