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martes, 19 de junio de 2012

ABRAHAM

(Ur, hoy desaparecida, actual Irak, s.s. XIX- XVIII a.C.-cerca de Mamré?, actual Israel, s. XVIII a.C.) Patriarca hebreo. Hijo de Téraj, emigró desde Mesopotamia a Canaán, estableciéndose en Mamré. Según la tradición, tuvo dos hijos: Ismael, de su esclava Agar, que es considerado el padre de los árabes, e Isaac, de su esposa Sara, hasta entonces estéril. 

La Biblia explica también como Dios le pidió que sacrificara a su hijo Isaac, pero tras constatar su lealtad, le ordenó en el último momento que detuviera el sacrificio y estableció una alianza con él: le prometió las tierras de Canaán para él y su descendencia.

El símbolo de esta alianza fue la circuncisión. Abraham constituye una parte muy importante de la historia bíblica de la salvación y es considerado el padre del judaísmo. Tanto por parte de la religión judía como de la cristiana es considerado el depositario de la bendición para todos los pueblos. El judaísmo lo ha considerado siempre como un modelo de hombre justo y ha alabado su vida mediante numerosas tradiciones. En las épocas oscuras de la historia de Israel, los profetas hebraicos siempre intentaron devolver la confianza a su pueblo recordando a Abraham y su alianza con Dios: «Considerad la roca de que habéis sido cortados, la cantera de donde habéis sido extraídos. Mirad a Abraham, vuestro padre». 

Pero Abraham no sólo es una figura importante en la religión judía, también lo es en las religiones cristiana e islámica: tanto Juan Bautista como Pablo se oponen a la creencia de que solamente los descendientes carnales de Abraham están llamados a la salvación en el día del Juicio Final. Según ellos, la promesa que hizo Dios a Abraham no se limita al pueblo judío, sino que contempla una filiación espiritual. En cuanto a la religión islámica, se la denomina «Millat Ibrahim», que significa «religión de Abraham». Se dice que Abraham murió a la edad de ciento setenta y cinco años, y parece ser que su tumba, lugar de peregrinación durante muchos siglos, se encuentra en la caverna de Makpelá, al este de Mamré.